Regidurías, botín político de los
depredadores del presupuesto

Decenas de aspirantes a regidores se visten ante el pueblo con piel de oveja, pero los mueve la ambición por mamar durante tres años de la ubre presupuestal.

Por: Daniel Becerra Conde.
Más que una oportunidad para servir al pueblo, los depredadores de la política ven a las regidurías como una abundante fuente de recursos económicos y con absoluto descaro luchan por ese “hueso” utilizando todos los artilugios posibles, como el engaño, la mentira, promesas vanas y hasta la traición.
Mucho se puede hablar de los regidores que han pasado por los ayuntamientos de los municipios de la Sierra en los últimos trienios, desafortunadamente nada bueno que destacar, pues se han caracterizado algunos por tener una pésima conducta y otros por ser simples comparsas del alcalde en turno, o de gris desempeño en sus responsabilidades de velar por los intereses de sus conciudadanos.
Estos personajes, de diez a doce por cada Ayuntamiento, son meros “adornos de la democracia” que sólo sirven para mamar de la ubre presupuestal, ya que acuden esporádicamente a las reuniones de Cabildo para “tomar” decisiones que en la mayoría de las veces sólo convalidan las acciones de su patrón, el presidente municipal.
Con una dieta que oscila entre 30 y 40 mil pesos mensuales por hacer prácticamente nada, los regidores ven pasar el trienio en espera de otro hueso que les permita seguir ordeñando el erario, sin que se destaquen por sus grandes acciones en favor del pueblo que les confirió temporalmente el poder.
No conformes con eso, los integrantes del “Honorable” Cabildo gozan de privilegios que ningún ciudadano trabajador tiene, como la dotación de vales de gasolina, bonos de despensa y hasta de “fatiga”; sin contar con las posiciones y canonjías a que tienen derecho de facto, como colocar a sus familiares o recomendados en la nómina o la lista de raya del Ayuntamiento, cobrar a la mano favores concedidos a quienes solicitan algún trámite oficial, etcétera.
Un ejemplo claro del papel que desempeñan estos “servidores públicos” lo es el grupo denominado “Regidores Unidos por Teapa”, quienes luego de hacer su berrinche y procurar desestabilizar el Ayuntamiento de Teapa por todos los medios posibles, a fin de destituir mediante un juicio político al presidente municipal, Rafael Darío Calzada Balboa, terminaron aceptando una negociación que les dejó jugosos dividendos y todo mundo feliz y contento.
En Tacotalpa destaca el caso peculiar de la síndico de Hacienda y segunda regidora, María Magdalena Palomeque Torres, quien sólo se presenta puntualmente a cobrar su quincena y a estampar su firma en documentos de diversa índole, sin que se interese en lo absoluto por la problemática que aqueja al pueblo de Tacotalpa, cuya pobreza, sobre todo en las comunidades rurales, mantiene a las familias en la desesperanza.
En Jalapa ni se diga, toda vez que el ex alcalde Antonio Priego Jiménez se despachó con la cuchara grande del presupuesto público y ningún regidor dijo “esta boca es mía”; aseguran los enterados que el depuesto edil y ahora convicto Toño Priego los “maiceó” para poder hacer sus tracaladas sin obstáculos y en la mayor impunidad, a grado tal de que el saqueo fue tan descarado que el gobierno del estado lo “invitó” a que se separara del cargo por incompetente.
Nombres como los de Emilio Dupeyrón Salazar, Arturo Luna Beltrán y Magdalena Zetina Montiel en Teapa, Héctor Lino Zentella y Magdalena Palomeque Torres en Tacotalpa, por citar algunos que militan tanto en el PRI como en el PAN y en el PRD, quedarán marcados en la memoria colectiva como entre los regidores más funestos de la historia.
Estos y muchos otros casos conocidos por el pueblo ponen en entredicho la honorabilidad de tantos siniestros personajes que se ocultan en el manto de la honorabilidad y la democracia para aspirar a una regiduría y así asegurar el bienestar de sus familias al menos durante tres años.
Aunque es justo reconocer que no todos los que aspiran a regidores lo hacen con el avieso interés de cobrar sin trabajar, hay contadas excepciones de políticos comprometidos y preocupados por las condiciones de rezago que permean en sus municipios, así que son precisamente éstos quienes al ser elegidos por el pueblo deben mirarse en el espejo de sus predecesores y decidir el camino que tomarán:
O dignifican el trabajo del Cabildo, devolviendo la Honorabilidad al cuerpo edilicio y trabajando intensamente en pro de sus conciudadanos, o continúan el ejemplo de los depredadores, para que al término de su mandato se les confine en el estercolero de la historia.

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