¿Dónde está Rosona?: Entre lágrimas, tristezas, alegrías, esfuerzo, aún postrada , lucha por su vida

Después de muchos años de trabajar como barrendera de la ciudad de Teapa , ya no podrá trabajar debido a un desgaste del cartílago de la rodilla de la pierna derecha


PEDRO JIMÉNEZ TORRES

Rosona ya no puede trabajar como lo hacía antes.

Teapa, tabasco a 23 de marzo de 2016.- ROSONA (Rosa Marìa Rueda Ramos) se nos había perdido. No la encontrábamos. Unos que por el mercado vivía, otros que por la lavadora y otros que ya se la habían llevado a vivir a Cancún. Pero no, ROSONA todavía estaba en Teapa por algún lugar. Fue una búsqueda por diferentes partes cercanas a la estación del ferrocarril en donde ha vivido en los últimos años; por fin, “a palo de ciego”, preguntando aquí, preguntando allá, y con la ayuda de sus vecinos y gente que la conoce y estima, dimos con ROSONA en una cuartería en la calle Lázaro Cárdenas junto a la farmacia del Doctor Félix Vargas, viviendo en un humilde y pobre cuartito pero muy limpio, donde guindan dos hamacas hechas de hilo de plástico del que se usa para amarrar las matas de plátano. En una descansa ROSONA y en la otra, su amiga Tila, persona con la que vive y que “si no fuera por mi amiga Tila quién sabe qué haría yo” –nos dice-. Con ella platica, se entretiene, la ayuda, como lo hacen también sus vecinos con la comida y sus hijos que le mandan periódicamente dinero, poco pero que le ayuda. 
ROSONA sigue hablando con TRIBUNA entre sollozos, lágrimas, dentro de un estado depresivo propio y común de su situación. Entre palabras entrecortadas, nos dice que su cumpleaños que fue el pasado 15 de marzo de 2016, llegó a los 60 años y que los pasó encamada en la clínica del ISSET en Villahermosa donde estuvo por varios días internada. Explica que ya no puede caminar normalmente ni mucho menos realizar trabajos pesados a los que ella se dedicaba y estaba acostumbrada por la necesidad; de esos trabajos que supuestamente solamente los puede hacer un “hombre”. Y es que su problema de salud estriba ahora, en el desgaste del cartílago de la rodilla de la pierna derecha, lo que –según los médicos especialistas-, requiere de insertarle una prótesis mediante una cirugía que se le practicaría en la clínica del ISSET  en la ciudad de Villahermosa sin costo alguno. Pero el gran problema –cuenta y lo entendemos- ¡es que dicha prótesis tiene un valor de 40 mil pesos! y, ¡se imaginan para la condición de ROSONA, donde agarrar tanto dinero! Aparte de este complejo problema, ella es hipertensa y padece de reumatismo pero que afortunadamente no es diabética porque si lo fuera, “ya estuviera en otro mundo” –menciona.
ROSONA en las condiciones en que se encuentra, requiere de mucho reposo y lo hace acostada en su hamaca de hilo de platanera, aparte, de su costosa dieta que no puede hacer porque “no hay dinero para esas dietas para ricos”; mientras, la vemos llorar por la impotencia, porque es una mujer de garra, porque toda su vida ha trabajado y se acuerda de su trabajo de limpia por las calles y banquetas del boulevard “Francisco Gurría”. “Yo no me hago tonta” –aclara-, “el tiempo se cobra todo” –apunta-. Ahora fuimos hasta donde vive, pero antes, hace algunos meses, llegó al palacio municipal en silla de ruedas, a cobrar su raquítico salario porque hasta eso, no estaba sindicalizada como otros que con pocos años y una “mochada”, gozan de privilegios sindicales no ganados por los años de esfuerzo a como ROSONA lo ha hecho toda su vida. Hoy, con las dolencias más agudizadas, no se le ve con la frecuencia de otros tiempos. Ha desaparecido y el recuerdo de esta gran mujer lo tenemos presente aquí en TRIBUNA, porque nuestra amiga, aunque vive, le es difícil trasladarse, moverse y por lo mismo, su aislamiento no es por voluntad sino por necesidades de salud. Lamentamos estos episodios trágicos de gente que sabe luchar por sobrevivir ante los avatares de la vida, pero los contrastes de este tipo de vida son crueles a veces como es el caso de ROSONA. Se despide y aconseja: “yo les digo a las mujeres que trabajen en cosas honradas y ayuden a sus hijos”. Y le dijimos hasta luego. 
Un abrazo, un saludo para esta gran mujer como homenaje –que no le sirve para nada-, a su permanente esfuerzo en estos tiempos, por los que colaboramos en TRIBUNA, en especial, de su Director Daniel Becerra Conde. 
La función debe continuar, señor Director…


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